La herencia biológica es el fenómeno que nos permite explicar la transmisión de la mayoría de las características de los seres vivos (orgánicas y fisiológicas). En el reino animal el comportamiento constituye una manifestación de la dotación genética de cada individuo; las diferencias entre unas especies y otras en el campo de la “dotación genética-comportamiento” son abismales.
La conducta esta muy unida al sistema nervioso central de tal manera que hay una relación muy estrecha entre la complejidad de uno y otro; las especies superiores cuentan con sistemas nerviosos mas complejos que las especies inferiores, pero aun siendo el sistema nervioso un ente orgánico heredado determinado en sus características por la herencia biológica, una mayor complejidad cerebral no supone mas cantidad de comportamientos heredados.
Hay dos ejemplos de comportamientos complejos: la abeja y la hormiga. Las conductas de los individuos en estos casos dan lugar incluso a organizaciones sociales muy estructuradas. Se le llama “inteligencia” animal pues se comportan así desde el primer instante de su nacimiento.
Mucho mas complejo y diferente es el hombre ya que cuando nace su torpeza es infinita, sabe hacer muy pocas cosas y cuenta con tan escasos comportamientos heredados que durante mucho tiempo necesita ayuda y protección incluso para sobrevivir. Sin embargo su sistema nervioso central es mucho mas complejo que el de la hormiga o la abeja, lo que significa que el ser humano cuenta con un cerebro muy desarrollado que a lo largo de los años va adquiriendo comportamientos. Son los aprendizajes, los que hacen distintas a las especies (e incluso a los individuos).
La abeja posee unos comportamientos complejísimos, pero son los únicos que puede hacer; prácticamente toda su conducta esta determinada genéticamente, esta sometida al determinismo biológico; cuantos mas comportamientos herede menos puede aprender.
Si el hombre contara con muchas conductas al nacer su comportamiento estaría muy determinado. Así pues el hombre hereda un cerebro que le permite realizar multitud de aprendizajes y gracias a ellos convertirse en el ser superior que sin duda es.
Pero para aprender no basta un sistema nervioso central complejo si no que también se precisa de un ambiente que enseñe o permita aprender. Si el ser humano que nace se convierte en un hombre de comportamiento complejo, es que ha convivido en un ambiente complejo. Ese ambiente complejo es el constituido por los demás hombre, el medio social, que actúa sobre cada individuo desde su nacimiento, es el que permite que ese ser llegue a comportarse de acuerdo con lo establecido en su grupo social. Las personas que constituyen ese grupo, consiguen que todo individuo llegue a comportarse como un miembro de su comunidad cultural.