Si la conducta refleja depende esencialmente de lo que ocurre antes de que el sujeto actúe, el comportamiento instrumental depende básicamente en lo que sucede después; llamamos instrumental a todo aquello que se produce o modifica en función de sus consecuencias.
Por ejemplo la mayor parte de los comportamientos que se desarrollan en una interacción social son de carácter instrumental, el contacto jubiloso con la madre resulta gratificante para el niño, de ahí que actúe como reforzador de determinados comportamientos.Sin embargo también contamos con comportamientos que son fruto de una historia previa de reforzamientos sin que seamos conscientes de ellos, ni que puedan ser considerados como intencionados.Son muchos los elementos o instancias del mundo que nos rodea susceptibles de funcionar como reforzadores (positivos o negativos). Algunos de ellos ejercen tal función sobre el ser humano sin que este necesite ayuda de experiencias previas de aprendizaje.
Son los relacionados con la supervivencia del individuo y de la especie. Así, actúan como reforzadores positivos innatos la comida y el orgasmo sexual. El dolor físico es un reforzador negativo innato. Pero cualquier objeto, persona o situación que se asocie a esos reforzadores incondicionados puede transformarse a su vez en un reforzado (condicionado).
La desaprobación y el rechazo social constituyen experiencias negativas mediante las que son castigadas muchas de nuestras conductas.
También por sus consecuencias aprendemos comportamientos de huida y de evitación.
Son los que permiten acabar con una experiencia desagradable o eludirla.
Por ejemplo aprendemos a ingerir analgésicos en la medida que, haciéndolo, acabamos con nuestro dolor de cabeza, o a beber menos alcohol para evitarlo.
Por ejemplo la mayor parte de los comportamientos que se desarrollan en una interacción social son de carácter instrumental, el contacto jubiloso con la madre resulta gratificante para el niño, de ahí que actúe como reforzador de determinados comportamientos.Sin embargo también contamos con comportamientos que son fruto de una historia previa de reforzamientos sin que seamos conscientes de ellos, ni que puedan ser considerados como intencionados.Son muchos los elementos o instancias del mundo que nos rodea susceptibles de funcionar como reforzadores (positivos o negativos). Algunos de ellos ejercen tal función sobre el ser humano sin que este necesite ayuda de experiencias previas de aprendizaje.
Son los relacionados con la supervivencia del individuo y de la especie. Así, actúan como reforzadores positivos innatos la comida y el orgasmo sexual. El dolor físico es un reforzador negativo innato. Pero cualquier objeto, persona o situación que se asocie a esos reforzadores incondicionados puede transformarse a su vez en un reforzado (condicionado).
La desaprobación y el rechazo social constituyen experiencias negativas mediante las que son castigadas muchas de nuestras conductas.
También por sus consecuencias aprendemos comportamientos de huida y de evitación.
Son los que permiten acabar con una experiencia desagradable o eludirla.
Por ejemplo aprendemos a ingerir analgésicos en la medida que, haciéndolo, acabamos con nuestro dolor de cabeza, o a beber menos alcohol para evitarlo.
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